Conocer el costo de fabricación de los productos, para determinar el precio de ventas de productos propios y de servicio de Fazón para clientes, es un asunto importante para la empresa plástica, ya que le permite conocer su rentabilidad y tomar decisiones de ventas, compras, financieras y de produccion.
En las empresas de la industria plástica, el análisis de costos permite avanzar en el conocimiento de sus procesos productivos a través del análisis de las diversas etapas que los componen y permite fijar el precio de venta de sus productos y servicios.
Si la empresa es multiproductora, el análisis de costos contribuye a DIFERENCIAR los componentes de los diversos productos o servicios y ayuda en la toma de decisiones (fijación de precios, lanzamiento de nuevos productos, discontinuación de líneas de productos, adquisición de una nueva matriz, etc.)
Sin conocer el origen del costo, no es posible encarar un plan serio de reducción del mismo.
¿Cuáles son los posibles objetos a costear?
r Productos y servicios ofrecidos (Envases, piezas, fazón, etc.).
r Procesos (facturación, gestión de almacenes, etc.).
r Funciones (compras, calidad, etc.).
r Actividades (puesta a punto de una extrusora, mantenimiento de inyectoras, etc.).
r Máquinas (Valor de hora de inyección)
r Servicios (flete interno, personal).
Clasificación de los Costos
Existen varias clasificaciones que colaboran para la identificación de aquellas actividades que generan costos y gastos (productivas o no). Las más importantes son según su:
1. Variabilidad: FIJOS, VARIABLES o SEMIFIJOS. En principio ningún costo es totalmente fijo en el largo plazo. Se consideran fijos aquellos costos que no varían si se incrementa el nivel de actividad de la empresa ni disminuyen en caso contrario.
2. Relación con productos: DIRECTOS (aquellos que pueden identificarse 100% con el producto final, EJ: materias primas) o INDIRECTOS (aquellos que colaboran a la obtención del producto pero no son completamente identificables con el mismo Ej: salario del supervisor de producción)
Función: administración, comercialización, calidad, producción, personal, etc.
Componentes del Costo
MATERIAS PRIMAS: Plásticos, Colorantes, Desperdicios, Costo de tramitación de compra, Costo del almacenamiento.
MANO DE OBRA: Remuneraciones, Cargas sociales derivados, Incentivos (a la presencia, a la calidad), Productividad, Ausentismos (enfermedad, accidentes)
GASTOS de FABRICACIÓN u OPERATIVOS: Energía eléctrica, Combustibles, Mantenimiento de matrices, inyectoras o extrusoras, Impuestos y servicios, Amortizaciones.
GASTOS DE DISTRIBUCIÓN y COMERCIALIZACIÓN: Fletes, Logística, Almacenes y despacho, Fuerza de ventas, Costos de exportación, Promoción y publicidad.
lunes, 19 de noviembre de 2007
COMO MEJORAR LOS RESULTADOS MEDIANTE ADMINISTRACION DE LA PRODUCCION
La Planificación, Organización y Control de la producción, en otras palabras el Sistema de Gestión de la Producción, debe estar dirigido hacia el logro de los objetivos de la empresa: obtener beneficios, satisfacer al cliente tanto en plazos como en calidad, obtener producción al más bajo costo y con el menor consumo material posible, etc.
Hay que saber que pasa en el área de producción. ¿Cuántas horas de trabajo se dedican realmente a producción? ¿Cuántas horas se dedican a puesta a punto de inyectoras y extrusoras? ¿Cuántas horas y por cuales motivos se realiza mantenimiento? ¿Es correctivo o preventivo? ¿Cuántas horas y por cuales motivos se realizan reprocesos?
¿Qué cantidad de piezas se producen? ¿Cuál es el rendimiento del material y el scrap obtenido? ¿Se utiliza más material del que teóricamente se debería haber utilizado?
Sin necesidad de llegar a registros complejos y burocráticos, se pueden utilizar herramientas simples pero que resultan muy útiles como ser: Orden de Fabricación, Parte de Mantenimiento, Parte de Fabricación, Hoja de Ruta (Routing), Hoja de Materiales (BOM - Bill of Materials), Planificación de Producción, Requerimientos Brutos y Netos de Productos y Materias (MRP I y MRPII).
Principales funciones del Área de Producción
Planificación: para entregar los productos en los plazos acordados, primero hay que calcular qué recursos, qué cantidad se necesita y en que fecha se estima su producción.
Ejecución: este paso es el que inevitablemente realizan todas las empresas, ya que se refiere a la actividad principal.
Control: para saber si se está cumpliendo con el programa y manteniéndose dentro de los costos, hay que supervisar el comportamiento de existencias, proveedores, mano de obra y máquinas.
Seguimiento: Para poder efectuar el control se necesita información, una documentación que se rellene con la información pertinente en el momento oportuno.
Esto permitirá obtener información de consumos mensuales de Polipropileno, Poliestireno o Polietileno, producción mensual de artículos plásticos, rendimiento del material, tiempos de parada, horas de trabajo del personal (comparado con unidades producidas). Esta información, junto a valores que se iran estableciendo en base a dicha información (punto de pedido, margen de seguridad, lead time de producción-compras, rendimiento del material, etc.) facilita la gestión y la mejora de los procesos productivos, al contar con información real que suplante a las estimaciones y aproximaciones.
Todo esto se puede poner en funcionamiento, paso a paso, utilizando distintas herramientas y tiempos en función del grado de organización de la administración de la producción que tenga cada empresa.
Hay que saber que pasa en el área de producción. ¿Cuántas horas de trabajo se dedican realmente a producción? ¿Cuántas horas se dedican a puesta a punto de inyectoras y extrusoras? ¿Cuántas horas y por cuales motivos se realiza mantenimiento? ¿Es correctivo o preventivo? ¿Cuántas horas y por cuales motivos se realizan reprocesos?
¿Qué cantidad de piezas se producen? ¿Cuál es el rendimiento del material y el scrap obtenido? ¿Se utiliza más material del que teóricamente se debería haber utilizado?
Sin necesidad de llegar a registros complejos y burocráticos, se pueden utilizar herramientas simples pero que resultan muy útiles como ser: Orden de Fabricación, Parte de Mantenimiento, Parte de Fabricación, Hoja de Ruta (Routing), Hoja de Materiales (BOM - Bill of Materials), Planificación de Producción, Requerimientos Brutos y Netos de Productos y Materias (MRP I y MRPII).
Principales funciones del Área de Producción
Planificación: para entregar los productos en los plazos acordados, primero hay que calcular qué recursos, qué cantidad se necesita y en que fecha se estima su producción.
Ejecución: este paso es el que inevitablemente realizan todas las empresas, ya que se refiere a la actividad principal.
Control: para saber si se está cumpliendo con el programa y manteniéndose dentro de los costos, hay que supervisar el comportamiento de existencias, proveedores, mano de obra y máquinas.
Seguimiento: Para poder efectuar el control se necesita información, una documentación que se rellene con la información pertinente en el momento oportuno.
Esto permitirá obtener información de consumos mensuales de Polipropileno, Poliestireno o Polietileno, producción mensual de artículos plásticos, rendimiento del material, tiempos de parada, horas de trabajo del personal (comparado con unidades producidas). Esta información, junto a valores que se iran estableciendo en base a dicha información (punto de pedido, margen de seguridad, lead time de producción-compras, rendimiento del material, etc.) facilita la gestión y la mejora de los procesos productivos, al contar con información real que suplante a las estimaciones y aproximaciones.
Todo esto se puede poner en funcionamiento, paso a paso, utilizando distintas herramientas y tiempos en función del grado de organización de la administración de la producción que tenga cada empresa.
PROTEGIENDO LAS UTILIDADES A TRAVÉS DE DERIVADOS FINANCIEROS
El tema que proponemos no es menor, teniendo en cuenta el contexto actual de precios crecientes de materias primas que atraviesa la industria del plástico, en la que su principal insumo -el petróleo- presenta una expectativa de precios crecientes ante la escasez del mismo.
Uno de los aspectos poco tratados en las gerencias de las industrias PyMES argentinas es la protección de los márgenes de utilidades a través de derivados financieros.
El tema que proponemos no es menor, teniendo en cuenta el contexto actual de precios crecientes de materias primas que atraviesa la industria del plástico, en la que su principal insumo -el petróleo- presenta una expectativa de precios crecientes ante la escasez del mismo.
La propuesta, muy utilizada en economías avanzadas donde han internalizado la problemática, es utilizar derivados financieros para cubrir los márgenes de utilidades provenientes del ciclo ventas-cobranzas de las industrias plásticas.
El primer paso es identificar cuál es el riesgo a mitigar en función de un análisis de escenarios futuros posibles. A modo de ejemplo, podría haber incertidumbre acerca de una baja de los precios de ventas o, aún más tangible actualmente, un aumento de los costos de las materias primas. En cualquiera de los casos, las utilidades previstas por la empresa al realizar su plan de negocios se verían seriamente amenazadas e incluso podrían transformarse en pérdidas.
Habiendo planteado el problema, pasaremos a analizar las soluciones en un modo conciso y que no pretende agotar la cuestión sino todo lo contrario, generar la inquietud de aprehender el conocimiento existente en la materia. Si el riesgo fuera el primero -disminución del precio de ventas-, debería considerarse la realización de contratos de ventas a futuro -forward por su nombre en inglés- (se pactan en la actualidad las cantidades y el precio de las entregas futuras). A través del mismo la empresa aseguraría el precio actual para sus ventas futuras y con eso estaría protegiendo sus márgenes de ganancias permitiéndole subsistir. Pasando a la segunda posibilidad, la idea es similar pero ahora el contrato debería hacerse con los proveedores para que estos aseguren la provisión futura de insumos a un precio pactado en la actualidad.
Conceptualmente se ha logrado el objetivo fácilmente, aunque en el “mundo real” las cosas son bien distintas. En primer lugar, la empresa no es la única que plantea hipótesis sobre el futuro; también lo hacen los clientes, los competidores, los proveedores, etc. Tampoco las posibles contrapartes desean cubrir exactamente los mismos riesgos de precio. Entonces, no es fácil encontrar quien quiera firmar dichos contratos a futuro a un precio razonable que satisfaga los intereses del industrial plástico. En segundo lugar está el problema de las garantías de cumplimiento de los contratos. No hay ninguna seguridad para las partes de que su contraparte honrará el compromiso firmado, lo que encarece y desalienta aún más la operatoria.
¿Estamos ante un problema sin solución? De ninguna manera. Existen actualmente numerosos mercados financieros que facilitan el acceso a la concreción de estos contratos de cobertura (o hedging por su nombre en inglés), solucionando el problema de las contrapartes, los costos y las garantías, haciendo realmente accesibles a las PyMES estos instrumentos que profesionalizan aún más las administraciones y disminuyen sensiblemente la incertidumbre de la industria.
Uno de los aspectos poco tratados en las gerencias de las industrias PyMES argentinas es la protección de los márgenes de utilidades a través de derivados financieros.
El tema que proponemos no es menor, teniendo en cuenta el contexto actual de precios crecientes de materias primas que atraviesa la industria del plástico, en la que su principal insumo -el petróleo- presenta una expectativa de precios crecientes ante la escasez del mismo.
La propuesta, muy utilizada en economías avanzadas donde han internalizado la problemática, es utilizar derivados financieros para cubrir los márgenes de utilidades provenientes del ciclo ventas-cobranzas de las industrias plásticas.
El primer paso es identificar cuál es el riesgo a mitigar en función de un análisis de escenarios futuros posibles. A modo de ejemplo, podría haber incertidumbre acerca de una baja de los precios de ventas o, aún más tangible actualmente, un aumento de los costos de las materias primas. En cualquiera de los casos, las utilidades previstas por la empresa al realizar su plan de negocios se verían seriamente amenazadas e incluso podrían transformarse en pérdidas.
Habiendo planteado el problema, pasaremos a analizar las soluciones en un modo conciso y que no pretende agotar la cuestión sino todo lo contrario, generar la inquietud de aprehender el conocimiento existente en la materia. Si el riesgo fuera el primero -disminución del precio de ventas-, debería considerarse la realización de contratos de ventas a futuro -forward por su nombre en inglés- (se pactan en la actualidad las cantidades y el precio de las entregas futuras). A través del mismo la empresa aseguraría el precio actual para sus ventas futuras y con eso estaría protegiendo sus márgenes de ganancias permitiéndole subsistir. Pasando a la segunda posibilidad, la idea es similar pero ahora el contrato debería hacerse con los proveedores para que estos aseguren la provisión futura de insumos a un precio pactado en la actualidad.
Conceptualmente se ha logrado el objetivo fácilmente, aunque en el “mundo real” las cosas son bien distintas. En primer lugar, la empresa no es la única que plantea hipótesis sobre el futuro; también lo hacen los clientes, los competidores, los proveedores, etc. Tampoco las posibles contrapartes desean cubrir exactamente los mismos riesgos de precio. Entonces, no es fácil encontrar quien quiera firmar dichos contratos a futuro a un precio razonable que satisfaga los intereses del industrial plástico. En segundo lugar está el problema de las garantías de cumplimiento de los contratos. No hay ninguna seguridad para las partes de que su contraparte honrará el compromiso firmado, lo que encarece y desalienta aún más la operatoria.
¿Estamos ante un problema sin solución? De ninguna manera. Existen actualmente numerosos mercados financieros que facilitan el acceso a la concreción de estos contratos de cobertura (o hedging por su nombre en inglés), solucionando el problema de las contrapartes, los costos y las garantías, haciendo realmente accesibles a las PyMES estos instrumentos que profesionalizan aún más las administraciones y disminuyen sensiblemente la incertidumbre de la industria.
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